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(ENTREVISTA)
Amy Goodman

Que la puerta se abra

Amy Goodman conduce y dirige el noticiero independiente de radio y televisión Democracy Now! Comenzó su carrera en 1985 en la emisora comunitaria WBAI, la radio en Nueva York de la pionera red Radio Pacífica. En 2008 recibió el premio a la trayectoria Right Livelihood Award, el llamado «Premio Nobel Alternativo», por su trabajo para desarrollar «un modelo innovador de verdadero periodismo político independiente de base que acerca a millones de personas las voces alternativas que son excluidas de los grandes medios». Estuvo presente en los festejos del 25° aniversario de AMARC en Canadá y aquí comparte sus reflexiones sobre el rol de los medios alternativos en la actual coyuntura mundial y, en particular, en el Estados Unidos de la era Obama.

Cara y señal: ¿Cuáles consideras que son el lugar y las funciones de los medios comunitarios en este contexto mundial?
Amy Goodman: Los medios comunitarios son vitales porque dan voz a las comunidades de las cuales provienen y, además, están uniendo esos puntos con comunidades de todo el mundo. Es una transmisión globalizada de personas trabajando para hacer oír las voces de los pueblos. No es una voz vertical que copa la transmisión, se trata de captar las voces de gente de todos lados, de quienes no suelen ser escuchados, y amplificarlas hacia todo el mundo. En esta época de crisis mundial, esto significa hablar con quienes piensan diferente a la norma. Necesitamos que la gente joven pueda escuchar a alguien pensar críticamente, partir de un mismo punto y llegar a una conclusión totalmente diferente. Necesitamos espacio para que la gente respire, hable, se ría, discuta, argumente y, entre todos, llegar a algún tipo de consenso. Medios en los que no necesariamente todas las personas estén de acuerdo, sino donde podamos pensar, hablar, escuchar y resolver estos temas fundamentales. Ya no podemos pensar en términos de comunidades pequeñas o cerradas, individuales y aisladas. Estamos todos conectados, o nos hundimos todos juntos o nos levantamos a través del trabajo colectivo. Y los medios funcionan como puentes. Necesitamos medios que construyan puentes entre las comunidades, para contrarrestar a los medios que pregonan su bombardeo

Cys: ¿Piensas que el gobierno de Barack Obama puede abrir nuevas perspectivas que beneficien a los grupos marginados? ¿Qué posición tienen que adoptar los medios alternativos como DN! y tantos otros?
AG: Creo que ahora hay más gente que siente que hay esperanza, pero nuestro trabajo sigue siendo el mismo de siempre. Todavía tenemos que trabajar para asegurarnos que se oiga la voz de la gente. Nadie lo va a hacer por nosotros y, con seguridad, menos lo va a hacer alguien desde la Casa Blanca. Se trata de que todos y todas generemos los espacios y golpeemos la puerta para que se abra de par en par. Somos periodistas y estamos ahí para hacer que los que están en el poder se hagan responsables por sus actos. En Estados Unidos nuestra profesión es la única explícitamente protegida por la Constitución, porque se supone que somos la forma de mantener al poder bajo control y en equilibrio. Quizás donde antes la gente y las organizaciones encontraban un muro y se daban la cabeza contra la pared, ahora la puerta esté abierta, pero sólo un resquicio. Hay que decidir si esa puerta va a terminar por abrirse de par en par o si se va a cerrar de un portazo. En este momento de grandes crisis globales como la guerra, el calentamiento global y el colapso económico, cómo hacer para que se escuchen las voces de la gente sigue siendo un tema fundamental.

Cys: ¿Y cuál es el rol que pueden desempeñar los medios alternativos en esto?
AG: Los grupos poderosos cierran filas automáticamente en torno al presidente, están acostumbrados a tener poder y quieren mantenerlo. Quieren reestablecer el sistema anterior lo más rápido posible. Pero eso es a costa de quienes menos tienen, de la gente que está en peores condiciones para soportarlo. ¿A quiénes escucha el presidente? ¿Cuáles son las demandas que logran hacerse oír? Los medios funcionan como una fuerza ecualizadora a través de la cual la gente puede ser escuchada. O no. Puede ser que sólo amplifiquen las palabras de unas pocas personas. De esta manera se refuerza el status quo. En cambio, podemos abrir la discusión, romper la barrera del silencio. Pienso a nuestros medios como una enorme mesa de cocina que se extiende por todo el planeta, en la que todas las personas nos sentamos a debatir y discutir los temas más importantes del día. Como la guerra y la paz, la vida y la muerte. Ese es el rol que pueden jugar los medios independientes en todo el mundo: generar un espacio para que todos y todas podamos dialogar acerca de estos temas fundamentales.

Cys: ¿Qué perspectivas tienen las comunidades marginadas para ejercitar su libertad de expresión en el sistema actual?
AG: Los medios convencionales realmente marginan a la mayoría de la gente, no sólo a un pequeño grupo, por eso los medios independientes son tan importantes, porque pueden abrir el juego. Necesitamos que todas las personas se sienten en la mesa. Porque si la gente no se siente representada, la sociedad entera resulta dañada, no sólo los grupos marginados. Necesitamos medios que no solamente sean el lugar donde estén todas las voces, sino que estén controlados por gente de todos los sectores, de todo el mundo, medios a partir de los cuales podamos dialogar entre todos. Este punto es fundamental. Cuando escuchamos a alguien hablar en primera persona, un niño iraquí, una abuela palestina, una madre israelí, un tío de Afganistán, una niña de Venezuela o de Bolivia, ahí decimos: «Me recuerda a mi bebé. Me recuerda a mi hermanito, a mi abuela, a mi mamá ». Y eso derriba las barreras. Rompe los estereotipos y caricaturas que alimentan el odio entre los grupos. Rompemos los estereotipos en función de los cuales se toman terribles decisiones políticas. •




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